
El reto era diseñar un símbolo con propósito real. Skopos, del griego antiguo σκοπός, significa literalmente "el que observa el objetivo" o "el blanco" al que se apunta. No buscaba una marca meramente visual, sino una con identidad. Fusioné la sintaxis del código —los signos < y >— para formar una "S" que a su vez proyecta la velocidad de un rayo. Una marca que comunica una sola verdad: que en el desarrollo de software, lo más importante es tener siempre el propósito a la vista.